Donde vive el abandono. Infravivienda en el barrio de San Juan

OLYMPUS DIGITAL CAMERAImpresiones del Barrio de San Juan
Según datos del I.N.E. del 2.012, Cádiz capital cuenta con una población de 122.990 habitantes, 6.361 empresas y una tasa de desempleo de 36,32 %.
Según datos del 2.011, hay 59.186 viviendas, de las que 6.874 se encuentran vacías.
El barrio de San Juan, es uno de los barrios más deprimidos de la ciudad, más envejecido. En el barrio de San Juan se da un alto porcentaje de personas muy desfavorecidas o en exclusión social, normalmente mayores de edad
Se trata de uno de los barrios más abandonado por las instituciones públicas en todos los sentidos, pero muy particularmente en cuanto a políticas de vivienda y rehabilitación integral. La iniciativa privada en este contexto es prácticamente nula, dándose un abandono endémico de fincas enteras por sus propietarios, sin actuación alguna al respecto por parte de las administraciones, especialmente el Ayuntamiento que es el directamente responsable y subsidiariamente la Junta de Andalucía.
Resultado de ello es un alto índice de vecinos y vecinas que tienen que vivir en fincas ruinosas, en permanente peligro, con nulas condiciones de salubridad, sin instalaciones sanitarias, etc… La infravivienda es en el Barrio de San Juan una realidad sangrante.
Es normal en el barrio el abandono total de fincas que pasan a ser basureros. Ejemplo de ello son San Juan 17, 19 y 21, o Callejones de Cardoso nº 13.
Después de años en esta situación, en estas fincas son tapiadas las puertas, ventanas y balcones. Pasan a ser fincas “fantasmas”. Ejemplo de ello tenemos en la calle San Juan 17, 19 y 21, Callejones de Cardoso 13, Regimiento de Infantería 8, Cruz 18, o Callejón de San Vicente.
Otras fincas son demolidas pasando a ser durante años, solares sin muestras de inicio de obras. Ejemplo de ello son Campo del Sur 10 o Puerto Chico 2.
Ejemplo de “retraso” en proyectos de ejecución de viviendas tenemos en calle San Juan esquina a calle Arbolí (J.A.). Con fecha 29.08.08 el Ayto. concede licencia de obra con 19 meses de ejecución y un presupuesto de 4.019.206,20 €, y con fecha 04.10.11 concede nueva licencia, con, 15 meses de ejecución y un presupuesto de 3.894.711,78 €.

Spot en Cádiz Directo
http://www.cadizdirecto.com/los-vecinos-de-san-juan-viven-con-el-miedo-de-que-se-desplome-el-suelo-bajo-sus-pies.html
Ver más fotos en FB de APDHA.Cádiz
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Campo del Sur 14. Fachada turística, interior de ruina

Campo del Sur 14. Fachada turística, interior de ruina

Donde vive el abandono
Tamara García en Diario de Cádiz. Una casa apuntalada es una infravivienda. Unos pasillos combados salpicados de cascotes son parte de una infravivienda. Unos suelos inestables, que también son techos de vigas desmadejadas, basamentan una infravivienda. Un hogar sin puntales, sin pisos combados, sin humedades, pero sin luz y sin agua, es también una infravivienda. Una casa sin ventilación, una casa con una habitación donde se apilan siete personas, una finca con un cuarto de baño público, una casa a la que no puedes invitar a los amigos de tus hijos “porque te avergüenzas”… Son infraviviendas. Desgraciadamente, si en Cádiz este tipo de hogares no son una excepción, en el barrio de San Juan, una de las zonas de nuestra ciudad que sufre el mayor abandono por parte de las instituciones públicas, compartir finca con el abandono se ha convertido en el día a día de muchas familias. Por ello, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) vuelve a llamar la atención del conjunto de la ciudadanía con una campaña que ayer avanzó un paso más. Así, cuatro familias de los alrededores del barrio, a instancias de la APDHA, abrieron las puertas de sus casas, de sus infraviviendas, para airear sus complicadas situaciones de vida. De vivienda.
El abandono no es un buen vecino por eso para Andrés Castillo, Verónica Moguer, para Macarena y paraLola no resulta fácil, no resulta agradable, dejar pasar a estos extraños que bolígrafos, micrófonos y cámaras en mano escrutan cada estructura ruinosa, cada condición insalubre, cada humedad, cada puntal que atraviesan sus hogares. “Tengo cuatro hijos pero me han dejado aquí sola con vosotros porque les da vergüenza salir, a mí también me cuesta, no creas, pero, digo yo, que más vergüenza da vivir así cada día y si esto nos puede ayudar…”, reflexiona Verónica coronando la escalera de infarto que lleva al primero de San Vicente, 1.

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Sin agua ni luz

Sí, Verónica reconoce que su vivienda, que habita desde hace 7 años, “no tiene humedades” y que los dos dormitorios -separados del resto de estancias y donde duermen ella, tres niños de 23, 20 y 12 años y una niña de 8 años- “son luminosos”, pero son lo único luminoso del hogar donde malviven “sin luz y sin agua”. Y es que, cuando la gaditana de 42 años decidió divorciarse, el dueño de la finca no le quiso renovar el contrato “porque mis avales eran la familia de mi exmarido”. Así, a pesar de que, con la ayuda de su exfamilia política ha pagado las anteriores mensualidades de la casa, cada una de 438,15 euros, el dueño actual de la vivienda -cuya titularidad, según Verónica, cambia sospechosamente cada 6 meses- dejará, si las instituciones públicas no lo impiden, a la familia en la calle el próximo 21 de junio a las diez de la mañana, como reza la orden de desahucio que ya le ha llegado a la madre de familia numerosa.
Hasta la fatídica fecha, Verónica y su prole intentan soportar con la mayor dignidad posible que los vecinos y la familia traigan y lleven a su casa garrafas de agua con las que asearse y limpiar la casa, además de buscarse la vida como pueden con el tema de la luz. Ya saben, sin contrato de vivienda no se puede dar de alta la luz y el agua. “Y en esas estamos, aguantando, y menos mal que tengo unos vecinos muy buenos pero todo cansa y el agua está muy cara…”, acierta.
También la luz tras la última subida. Que se lo digan a Mª Ángeles que con la paga de 700 euros de su marido Ramón, impedido en una silla de ruedas, tiene que sacar para su infravivienda en el Campo del Sur, 14, la de su hija, que tiene un habitáculo en el entresuelo, y para comer.
Campo del Sur, 14 -donde en el bajo vive Macarena con su marido, sus mellizos de 7 años y sus suegros, todos en una habitación- reproduce fielmente la imagen que todos tenemos en la cabeza de lo que es una infravivienda. Vigas de hierro para reforzar la techumbre que rodea el patio puestas “por los propios vecinos” porque veían que la casa se venía abajo, los pasillos de circulación combados y apuntalados, las paredes que se vienen abajo, un cuarto de baño con techo de uralita de uso público… Además de estas ruinosas condiciones estructurales, se suma el problema que desde hace “más de tres años” no hay luz en las zonas comunes. “Hubo una avería, lo comunicamos y el dueño, como con todo lo demás, pasó. Los vecinos intentamos averiguar dónde estaba la avería para arreglarla nosotros, pero nada, no dimos con ella. Y así estamos desde entonces, tirando de móvil y linterna”, explican tanto Lola, hija de Mª Ángeles, como Macarena.
Con móvil y linterna tiene que acudir Mª Ángeles cuando cae la noche a ese destartalado cuarto de baño separado de su casa, toda interior (“fíjate que pago 160-170 euros de luz porque si no la enciendo es que no veo nada ni de día ni de noche”), por el ondulado pasillo. “Y no te quiero ni contar cuando llueve el numerito…” “Imagínate cuando hemos llamado alguna vez a la ambulancia para mi padre que está enfermo, todo a oscuras por estas escaleras…”, se lamenta Lola “harta” de esta situación” al igual que las seis familias que habitan esta finca en la que Mª Ángeles vive desde que nació Lola, hace 43 años.
OLYMPUS DIGITAL CAMERATambién toda la vida lleva Andrés Castillo en Regimiento de Infantería, 20. Pero desde hace varios años, con el suelo temblándole bajo los pies. El gaditano nos muestra con indignación “la chapuza” que han hecho en el techo del bajo, que es el suelo de su vivienda. Vigas interrumpidas cogidas, prácticamente con pinzas. “A pique de un repique”. Como la azotea, un bosque de cableado sin sentido que da la impresión de “un mírame y no me toques”. Una vivienda de la que ahora le quieren echar a pesar de tener una sentencia a su favor. “Pero ahora, el dueño, no me coge los pagos de la renta, me los devuelve, así que todos los meses tengo que ir al banco, pagarlo en una cuenta que se abrió en el juzgado, coger el papel que dice que he pagado y llevarlo al juzgado para que me lo sellen, porque este sinvergüenza me rechaza encima el dinero y yo no lo entiendo porque se supone que la ley está de mi parte”, se queja Andrés que a pesar de haber aguantado “muchos, muchos años” con las condiciones indecentes de la finca se enfrenta a esta situación que pone a prueba su paciencia.
Por eso, Andrés, Verónica, Lola y Mª Ángeles esperan como agua de mayo la visita a sus domicilios de Jesús Maeztu, defensor del Pueblo Andaluz, que se erige como la próxima acción de esta campaña de la APDHA, que recuerda que las condiciones de habitabilidad de estas viviendas también son responsabilidad de Ayuntamiento y Junta de Andalucía que deberán instar a los propietarios a cumplir con sus obligaciones o, bien, intervenir si los dueños no lo hacen.

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