Grecia y Turquía: El camino es peligroso, la gente muere

Muro de reciente construcción en la frontera greco-turca (foto EFE)

Muro de reciente construcción en la frontera greco-turca (foto EFE)

Grecia y Turquía: “El camino es peligroso, la gente muere”. La gravedad de la situación – los límites de las políticas migratorias en Europa.
Comunicado de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), la Red Euromediterránea de Derechos Humanos (REMDH) y Migreurop, tras una misión de investigación en Grecia y Turquía

El fortalecimiento de los controles en la frontera greco-turca obliga a las personas que huyen de los conflictos a tomar rutas más peligrosas. Los que logran cruzar esa frontera europea son a menudo víctimas de represión y a su llegada son sistemáticamente encerrados en condiciones inhumanas y degradantes. La Unión Europea responde mediante el fortalecimiento de los medios de vigilancia e intercepción, mientras que la urgencia se sitúa en la acogida y no la criminalización.
Estos son las conclusiones de nuestras organizaciones a la vuelta de una misión de investigación en Grecia y Turquía, donde nuestra delegación pudo acceder a centros de detención en Grecia y entrevistar a los migrantes y refugiados e identificar una serie de violaciones probadas de derechos de las personas a través en la frontera. Ninguno de los actores encontrado durante nuestra misión e implicado en las diferentes etapas del control migratorio en la frontera greco-turca puede ignorar esta situación.
En Grecia, los testimonios abundan de personas víctimas de la represión por parte de los guardacostas griega, ya sea en alta mar, o incluso una vez el pie en suelo europeo. Estas personas no aparecen en las estadísticas. La delegación pudo conversar con esos invisibles que dieron pruebas de las violencias ejercitadas por parte de los guardacostas quienes les maltratan (incluidos niños y mujeres embarazadas), y les roban (joyas, dinero, móviles), tirando sus documentos de identidad al agua, y les rechazan en el mar hacia las costas turcas.
La reforma de la ley de inmigración y asilo pendiente, que supuestamente debería remediar las fallas sistémicas sancionadas en varias ocasiones por los tribunales europeos, esconde mal la cacofonía que reina sobre la identificación de las responsabilidades una vez los migrantes interceptados. Los que logran permanecer en el territorio son sistemáticamente encerrados por las autoridades, incluidos los menores no acompañados, el tiempo de su identificación. Grecia acaba de nuevo de ser condenada a propósito de eso. A las y los que son liberados, Grecia expedía una obligación de salir del territorio bajo 30 días, ningún derecho sobre el territorio. La tasa de aceptación de las demandas de asilo es muy débil y los ataques racistas en constante aumento.
Afganos, iraquíes, somalís, sudaneses, eritreos, sirios, palestinos están acorralados entre Grecia y Turquía y utilizados como hacer valer de una política de control de las fronteras que Europa fomenta.
En Turquía, la aprobación de una Ley de Extranjería y la protección internacional en abril de 2014 poco alivia los temores de algunas asociaciones, particularmente sobre la evolución de prácticas y la obstinación de Turquía en el mantenimiento de reservas geográficas en la Convención de Ginebra de 1951 que aparta de la solicitud de asilo a todos los nacionales de terceros países. Anunciadora de numerosos progresos, la nueva ley sigue siendo un espejo inquietante de los defectos jurídicos muy presentes en el derecho europeo, y que se jacta de reproducir (multiplicación de los procedimientos acelerados por las demandas de asilo; encerramiento para las personas en espera de su expulsión hasta 12 meses). Estas reformas son el signo que Turquía emprende una curva ” a la europea ” sin ofrecer todas las garantías del respeto de los derechos de las personas: acceso difícil al procedimiento de asilo particularmente para las personas en centro de retención, ninguna ley sobre la protección de los datos personales, encerramiento de los menores y de las familias, la ausencia de acceso a la ayuda judicial. Además, las autoridades expulsaron a centenas de sirios tan pronto como comenzaron a llegar a Turquía. La ambición de esta reforma encuentra sus límites en las faltas estructurales de Turquía a sus obligaciones internacionales. Pero la reforma tropeza también frente al número importante de las y los que no pueden entrar legalmente en Europa y cuya Turquía tiene, in fine, la carga.
¿Qué hace Europa? ¿Cuál es entonces la toma de posición de la agencia Frontex y detrás de ella las instituciones europeas cuando son testigos y participan, por lo menos indirectamente, a estas violaciones de los derechos humanos?
A semejanza de Lampedusa, la Unión Europea propuso a Grecia un apoyo esencialmente orientado sobre la presencia desde hace varios años de la agencia europea de vigilancia de las fronteras, Frontex, en la frontera marítima y terrestre greco-turca. Sin embargo, esta presencia no modificó las condiciones de acogida de los migrantes, ni la peligrosidad de esta ruta migratoria. Y las violaciones de los derechos de las personas en la frontera continúan.
Del lado turco, la situación particularmente preocupante de los migrantes no parece en ningún caso ser un freno a la negociación de un acuerdo de readmisión entre la UE y Turquía, a la financiación de la construcción de lugares de encerramiento, ni a la perspectiva de una cooperación entre las autoridades turcas y Frontex.
Estas últimas semanas, la tragedia a la altura de las costas de Lampedusa parece haber despertado las conciencias sobre el desamparo de los migrantes que tratan alcanzar el territorio europeo. La UE pretende ahora aumentar las capacidades de Frontex para hacer frente a esta situación. Ahora bien, nuestras organizaciones han advertido en varias ocasiones que el desamparo de los migrantes y la peligrosidad de sus rutas son estrechamente vinculados a la ausencia de alternativa para acceder al territorio europeo, y a las condiciones de acogida insuficientes en el interior y en las fronteras de Europa.
El control de las fronteras no salva vidas sino que conduce a la violación de los derechos o a la muerte de hombres, de mujeres y de niños.

El informe de la misión se dará a conocer en el primer trimestre de 2014
Traducción Jennifer Baleizao para este Blog

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