Perdiendo décadas (1)

GRITO_~1Jaime Pineda

La historia nos enseña que las recetas [del FMI y BM] sólo causaron más desempleo, más pobreza, más desigualdad, privatización de bienes (el agua por ejemplo) y servicios públicos, menos crecimiento y en definitiva lo que se llamó la “década perdida” de América Latina: diez años en los que algunos países retrocedieron lo que habían avanzado económica y socialmente en décadas anteriores.

Ante la situación de sobreendeudamiento, caída de ingresos públicos, estancamiento de la economía, aumento del desempleo, NOSOTROS le prestaremos el dinero fresco que le permita sobrevivir, pero además de orientar su potencial productivo a la exportación para mejorar su balanza comercial y convertir la deuda privada (bancos y empresas) en deuda pública (de todos), tendrá que aplicar estas recetas:
El pago de la deuda es la prioridad absoluta, lo principal es reducir el gasto público. Para ello hay que empezar por adelgazar el Estado: reducir funcionarios, reducir sus retribuciones, racionalizar los servicios públicos de educación y salud, hacer más eficiente los servicios sociales. Por el lado de los ingresos: aumento de los impuestos indirectos que gravan por igual el consumo de ricos y pobres, dejar invariable la baja progresividad de los impuestos a la renta, no tocar los impuestos a las grandes empresas, seguir ignorando las fortunas en paraísos fiscales y aplicar tibias medidas contra el fraude fiscal.
Y para que esto se entienda bien y todos asuman responsablemente la situación, ponga en marcha una potente política de comunicación falseadora de la realidad, que a fuerza de repetir mentiras, logrará convertirlas en verdades asumidas acríticamente por la sociedad incauta y adormecida. Y siempre apelando al miedo, a que si no se toman estas medidas todo será peor, la catástrofe de apoderará de nosotros. Así, para salvarnos de ella, gobernantes de izquierda traicionarán sus principios y gobernantes de derechas o tecnócratas cumplirán estrictamente su deber patriótico…
Esta podría parecer la crónica de lo sucedido en España, Irlanda, Grecia o Portugal en los últimos años. Pero no: es lo que tuvieron que vivir y sufrir muchos países de Latinoamérica hace más de veinte años, y más recientemente en el Sudeste asiático, con los tristemente famosos Planes de Ajuste Estructural (PAEs). Como ven el término “ajuste” viene de lejos…
Recuerdo cuando empezaba en esto de la cooperación al desarrollo, que uno de los problemas que, se nos decía, impedían el desarrollo de los países empobrecidos era precisamente la deuda externa. Nos explicaban su oscuro origen y la irresponsabilidad tanto de los corruptos gobiernos que recibieron el dinero, como la de los banqueros que alegremente concedieron préstamos con los, entonces, abundante petrodólares.
Y la historia nos enseña que esas recetas sólo causaron más desempleo, más pobreza, más desigualdad, privatización de bienes (el agua por ejemplo) y servicios públicos, menos crecimiento y en definitiva lo que se llamó la “década perdida” de América Latina: diez años en los que algunos países retrocedieron lo que habían avanzado económica y socialmente en décadas anteriores.
Sólo cuando países como Brasil decidieron no guiarse por los dictados de FMI, Banco Mundial y demás Instituciones no democráticas, y emprender rutas propias de reactivación económica, fortaleciendo sus mercados internos, y renegociando la deuda de forma soberana, empezaron a generar riqueza y convertirse en claras potencias emergentes que se proyectan con fuerza al exterior desde políticas internas redistributivas que reducen la desigualdad y acaban con la pobreza.
En el año 2000 miles de personas votaron en España por la abolición de la deuda externa de los países empobrecidos. 13 años después, los endeudados (el 25% del presupuesto del Estado Español es para pagar deuda e intereses) somos nosotros, a nosotros se nos aplican las mismas recetas y a nosotros se nos condena a perder otra década si no más, de empleo, de derechos y de servicios públicos.
Incluso el FMI ha reconocido recientemente sus errores en la aplicación de los PAE ¿por qué nuestros gobernantes se empeñan en seguir un camino que la historia nos enseña es errado?

Jaime Pineda Salguero es miembro de Madre Coraje y de la Coordinadora de ONGD de la provincia de Cádiz

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