Refugiados en febrero

RepuXavier Ferrer Gallardo
En Febrero de 1939, miles de hombres, mujeres y niños de matriz republicana buscaron refugio en la Francia democrática. El vecino abrió sus puertas, pero los refugiados se dieron de bruces con un amargo regazo. Fueron internados en los llamados campos de la vergüenza.
Según Andrew Harper, representante del ACNUR en el Reino de Jordania, 43.503 refugiados sirios han cruzado la frontera jordana durante el mes de febrero. En lo que va de año han hecho lo propio cerca de 100.000 personas. Son muchas más las que han abandonado Siria a través de sus fronteras con Turquía, Líbano e Irak desde que el régimen de Al-Assad empezó a resquebrajarse.
Los patrones del éxodo se reproducen a kilómetros de distancia, en las fronteras de Mali. Miles de personas las han atravesado huyendo de la guerra, y han hallado refugio en los países vecinos (Mauritania, Burkina Faso y Níger).
Algunos de estos refugiados han partido rumbo al norte, hasta alcanzar las fronteras terrestres de la Unión Europea en el Magreb. Tras franquearlas de forma irregular, ahora están albergados en los CETIs de Ceuta y Melilla, en las llamadas “dulces prisiones” para inmigrantes de la UE en el norte de África.
También partieron rumbo al norte miles de refugiados españoles en febrero de 1939. Se batían en retirada. El fascismo y la represalia les pisaban los talones.
El día 25 de ese mismo mes se selló el Acuerdo Bérard-Jordana entre el Gobierno de la III República Francesa y el Gobierno golpista de Franco en Burgos. Los nacionales estaban a punto de ganar la guerra. Llegaban guiños legitimadores desde la vertiente umbría del Pirineo. Habían pasado tres años desde que el Frente Popular venciera en las urnas. Y faltaba un mes escaso para que, desde Burgos, y de la forma más escueta, el fascismo golpista decretara cautivo y desarmado al ejército rojo.
Miles de hombres, mujeres y niños de matriz republicana buscaron refugio en la Francia democrática. El vecino abrió sus puertas, pero los refugiados se dieron de bruces con un amargo regazo. Fueron internados en los llamados campos de la vergüenza. Hallaron frío, disentería y humillación en las playas de Argelès.
Los campos de concentración del sur de Francia que albergaron a los perdedores de la guerra civil son un recuerdo incómodo a ambos lados del Pirineo. Pero lo ocurrido en Argelès-sur-Mer, Saint Cyprien, Barcarès, Septfonds, Rivesaltes, Vernet d’Ariège y Gurs no puede caer en el olvido.
La Cinématèque Euro-Régionales Institut Jean Vigo de Perpignan pone ahora a nuestro alcance el film rodado por Louis Llech y Louis Isambert sobre el éxodo de los republicanos españoles durante el invierno de 1939. El film puede verse en internet, con acompañamiento musical de Virgile Goller ( http://www.lindependant.fr/2013/02/22/fevrier-1939-le-film-de-l-exode-d-un-peuple,1730042.php ).
Existen pocas imágenes en movimiento que muestren los días de la retirada. Su visionado contribuye a que el recuerdo de este trágico episodio siga vivo en nuestra retina colectiva. Contribuye, asimismo, a evitar que el sufrimiento actual de los refugiados en los paisajes fronterizos de Siria y Mali sea interpretado como una realidad ajena.

Artículo tomado de El Faro Digital
(*)Investigador en el Departament de Geografia / Universitat Autònoma de Barcelona

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