Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía-Cádiz

Busquemos inspiración

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Por Mauro Rodríguez Peralta. Miembro de la APDHA.

Tahrir tumbó a Mubarak, Tahrir frenó a los militares, Tahrir se opone a un “superpoderoso” Morsi, pero también Tahrir me recibió con paz e indiferencia.

El pasado agosto tuve la posibilidad de visitar Egipto. Caminando por la calle Taalat Harb en el Cairo, en búsqueda de la ya mundialmente famosa plaza Tahir, el corazón de la rebeldía egipcia, mi ansiedad no me dejaba pensar. El descontrol habitual del Cairo se acentuaba por la fecha, ramadán, pero en mi mente sólo encontraba imágenes de las protestas y enfrentamientos.

A lo lejos la divisé, apuré el paso entre una multitud que dificultaba el tránsito, y por fin llegué. Hermosa y caótica, emocionante e histórica, ahí estaba. Se me mostraba indiferente, pero me dejaba ver entre sus edificios las huellas de sus pasos, de su fuego, de sus batallas, de sus reivindicaciones.

¿Cómo algo que ocurrió meses atrás puede cambiar la concepción de un sitio? Es muy probable que si hubiese visitado esa plaza hace 2 años, poco hubiese reparado en sus detalles, sus colores, sus olores. Me senté en un barecito a contemplarla, la casualidad hizo que sea el mismo que Naguib Mahfuz utilizaba para inspirarse.

Tahrir rebalsa de rebeldía, de emoción, de lira. Vibra sin gente, ilumina sin luz, predica sin pastor, un ejemplo a seguir. Se preguntarán porqué me siento hoy a escribir del tema. Simplemente porque lo necesitamos, necesitamos recordar que aun los pueblos más oprimidos se levantaron y cambiaron su realidad. Necesitamos recordar que cuando las personas se unen, no hay límites imaginables. Quieren que pensemos que no podemos luchar, que la realidad no se puede transformar, que la batalla está perdida. Hoy más que nunca debemos olvidarnos de las excusas, de los pretextos, de los miedos, de las inseguridades y salir a defender nuestros derechos.

El 10 de diciembre es el día internacional de los Derechos Humanos, hagámonos oír. Levantemos la voz, una voz unida y fuerte, que se enteren los que no quieren escuchar, que se enteren los que no se atreven a gritar. Es el momento, no tenemos más margen para retroceder.

Pensemos en Tahrir, si no nos gusta, no tenemos por qué aceptarlo.

 

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