Descocados

Por José Lorenzo Benítez. Periodista de Canal Sur y miembro de la APDHA

Ocurrió en sus narices. En el depósito legal de sustancias ilícitas. Los cacos -¿llaves en mano?- robaron 300 kilos de cocaína. No es un atentado contra una alta institución del Estado pero tiene delito por pitorreo. El subdelegado del Gobierno en Cádiz, Javier de Torre, quiso escapar de los periodistas a la tercera pregunta. Justo entonces un colaborador le sacó de un brazo de aquella pesadez. Al día siguiente rectificó y encajó las cuestiones en una rueda de prensa. Qué remedio. El pitorreo fue de los trabajadores de los astilleros, que se jactaron de tener un batallón de policías a las puertas de las factorías en lugar de custodiar la droga. Entraron en el depósito como perico por su casa. Y la secreta en Matagorda.

Curiosamente el TSJA anuló dos actuaciones de Javier de Torre poco después. El subdelegado impidió una protesta de policías y bomberos frente al Hotel Atlántico en el congreso provincial del PP y otra de las limpiadoras en las dependencias municipales de Cádiz. Torres más altas han caído pero sería una pena que la del subdelegado se desmorone por ajustarse a derechas y no a derecho. Una cosa es negar el pan y otra evitar que nadie se levante a pedirlo.

Quizá le parezca un error de la transición a la democracia pero ese derecho se consagró en la Constitución. Es tan firme como la noche de los tiempos. Conculcarlo, modularlo o criminalizarlo, como promueve su hómologa Cifuentes en Madrid, es un síntoma de que les inquieta mucho la veleidad de manifestarse. A la vista de sus actuaciones diríase que tal libertad le resulta pendulona. Quizá por eso cada vez que hay una protesta social de envergadura lo primero que repiten como autómatas es que respetan el derecho a la manifestación. Perogrullo. No les queda otra. En el glorioso año del bicentenario de la Pepa.

Señor subdelegado, entiendo que no se dará por vencido hasta detener a los ladrones que se descocaron en el depósito policial. Le animo, es tarea de titanes. Pero en el camino, por favor, deje en paz las protestas laborales. Que usted cumpla la ley es lo primero que esperamos. A la tercera que la justicia le desautorice, sea honesto, derrótese un poco -que es de sabios- y váyase por donde ha venido.

Por cierto: ¿Las costas procesales de sus ajustes a derechas las pagaremos todos?

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