Cada vez menos europea. Cada vez menos Unión

Por Diego Boza. Abogado especializado en inmigración y miembro de la APDHA.

Desde sus orígenes el proceso de integración europea se había desarrollado con un perfil claramente economicista y alejado de los ciudadanos. Fue en 1992 cuando el Tratado de Maastricht introdujo un importante giro a esta dinámica. Con la introducción del concepto de “ciudadanía europea”, posiblemente la mayor aportación de España a la construcción de Europa, se pusieron las bases de la libre circulación de personas en el seno de la Unión y, con el Tratado de Schengen la eliminación de las fronteras interiores.

Desde el punto de vista de los Derechos Humanos es notorio que la abolición de las fronteras interiores supuso un endurecimiento de las fronteras exteriores de la Unión y la externalización del control de los flujos migratorios hacia países nada respetuosos con los derechos de las personas como pueden ser Mauritania, Libia o Marruecos. No obstante, también hay que reconocer que dichas políticas fomentaron la movilidad interna y favorecieron el intercambio y el acercamiento entre los ciudadanos de la Unión.

Eran los tiempos de las vacas gordas. Ahora, cuando la fractura en el seno de la Unión Europea entre un norte rico y un sur pobre y endeudado se hace cada vez más evidente, la libre circulación de personas se resquebraja. Hace unos meses fueron Sarkozy y Merkel los que anunciaron la posibilidad de suspender Schengen en determinadas circunstancias. Evidentemente, hacían referencia a los ciudadanos extracomunitarios pero la amenaza sobre los europeos pobres estaba latente en aquellas manifestaciones.

Esta semana tal amenaza ha sido explicitada por David Cameron, primer ministro británico, quien ha amenazado con restringir el acceso al Reino Unido de los ciudadanos griegos así como de otros países en situaciones económicas graves. No es el primer ejemplo de supuestos de este tipo. En su momento, se establecieron períodos transitorios para los ciudadanos polacos, búlgaros o rumanos, por citar algunos. Francia expulsó a gitanos rumanos bajo la presidencia de Nicolas Sarkozy. No obstante, sí que se trata del primer dirigente político que aboga por restringir la libertad de circulación basándose en la situación económica del Estado Miembro de origen.

Mientras que la Unión Europea nos impone condiciones económicas leoninas en una política de austeridad que condena a la recesión y a la pobreza a los Estados del Sur, los dirigentes nacionales de ese norte rico amenazan con destruir la libre circulación de ciudadanos abandonando cualquier atisbo de solidaridad. La extracomunitaria la dejaron fuera de los Tratados, la intracomunitaria la pretenden destrozar ahora.

Si la Unión europea consiente este tipo de restricciones habrá firmado su definitiva sentencia de muerte porque no gozará de legitimidad alguna para seguir apretando la soga al cuello de tantos y tantos ciudadanos europeos condenados a la pobreza sólo para cuadrar las cuentas de los burócratas de Bruselas.

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Una respuesta a “Cada vez menos europea. Cada vez menos Unión

  1. Muy bueno, Diego

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