En defensa de la pública

Por Nuria Sepúlveda. Miembro de la APDHA de Chiclana.

Hace algunos días recibí un email de un amigo mío, compañero de profesión, al que hacía diez años que no veía y con el que mantenía un contacto muy de tarde en tarde. Me sorprendió gratamente la visión de su dirección en la pantalla y lo abrí: era un correo que mandaba a mucha de la gente de su lista de contactos, es decir, a aquellos con los que seguía teniendo una relación y aquellos otros con los que la relación podía ser como la mía más de tarde en tarde. El motivo de su correo era explicar que su hija se había presentado a un concurso literario local y la habían acusado de plagio negándole por ello el premio. Mi amigo no sólo remitía el cuento de su hija que tenía ciertamente calidad literaria sino las cartas que había remitido al jurado y nos instaba a que difundiéramos el hecho y a que le dijéramos qué otras cosas se podían hacer ante esa injusticia. Me enterneció mucho su correo y su enfado, me enterneció también por el hecho de que se trataba de un concurso en una localidad muy alejada de la mía y él había también recurrido a mí entre otros. Pensé en su hija y en la defensa que ese padre hacía de su trabajo y de que lo evaluaran justamente y pensé que debía sentirse orgullosa, querida y comprendida.

No todos los niños y niñas, muchachos y muchachas tienen un padre tan formado que los defienda ante las muchas injusticias que les ocurren en la vida. Yo siempre he pensado que para eso precisamente está la ENSEÑANZA PÚBLICA. Esta institución es como el padre que vela porque todos y todas tengan, en la medida de lo posible, las mismas oportunidades: cuidar de que a cada uno se le dé lo que necesita, reforzar aquello que se nos da peor, hacer brillar las cosas que nos salen bien y procurar que la dinámica del grupo actúe en beneficio del propio grupo. Porque si hay algo que es la PÚBLICA es compensadora de desigualdades. En ella encuentras alumnado de todo tipo: los que académicamente son brillantes y los menos, los que han aprendido ya a ser ciudadanos y los que no, aquellos cuyas familias los apoyan siempre y los que no tienen familia.

En mi centro tenemos un lema que siempre nos acompaña y es un lema compartido por toda la comunidad educativa, lo pusimos en una pancarta y lo paseamos siempre que tenemos ocasión: EN MI ESCUELA HAY SITIO PARA TODOS Y PARA TODAS. Y esa es la ventaja de la escuela pública que admite a todo tipo de alumnado sin hacer discriminación. La PÚBLICA es ese padre o madre que dice a su hijo que tiene los mismos derechos que los demás y que debe defenderlos con uñas y dientes, es la que le dota de recursos para saber valerse en el mundo, lo pone en contacto con sus iguales y favorece las relaciones de solidaridad y afecto, …

En estos momentos en los que los derechos de todos y todas se ven tan amenazados tenemos que defender a las instituciones públicas que nos enseñan que, a pesar de nuestras diferencias, todos y todas somos iguales en derechos. Defender la ESCUELA PÚBLICA es defender el derecho fundamental que toda persona tiene de aprender a defenderse ante las injusticias.

 

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